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Supone la reaparición de la temática sentimental del Romanticismo europeo (se manifiesta como una actitud vital de rebeldía). Se acude a la poesía para rememorar los felices momentos pasados. Iniciado “oficialmente” por Rubén Darío en 1888 con su obra Azul, es la integración de varias tendencias, en especial del Simbolismo (intimista) y Parnasianismo (grandilocuente) francés.
Como movimiento estético, el modernismo se relaciona con el mundo de la bohemia, que implica un rechazo de las normas sociales y morales, la automarginación, el gusto por la provocación y, sobre todo, el desprecio de la vulgaridad y la mediocridad.
Influencias
De los románticos, especialmente Bécquer y Rosalía de Castro, procede la actitud de rechazo de la realidad; el individualismo y el subjetivismo, y la preferencia por ambientales decadentes y temas existenciales.
De la poesía francesa, parnasianismo y simbolismo, hereda el gusto por la perfección formal, el uso de simbolistas sugerentes y la identificación entre los sentimientos y el paisaje exterior.
Del modernismo americano, especialmente de Rubén Darío, recoge la brillantez y sensualidad.
Temas modernistas
Destacan como temas el escapismo (ensueño para escapar de la realidad hacia otras épocas, con elementos mitológicos clásicos), el cosmopolitismo (París como capital del Modernismo),la desazón romántico (melancolía), el amor y erotismo (amor delicado y desenfrenado), los temas americanos (en Hispanoamérica, revivirlos mitos indígenas), lo hispánico (en contraposición a lo norteamericano).


Forma modernista
En cuanto a la forma, se buscan los efectos sensoriales (sinestesia) y la riqueza del lenguaje poético y renovación de la métrica (experimentación y renovación). Se usan los versos alejandrinos, dodecasílabos y eneasílabos. Se introducen novedades en las estrofas, como los sonetos en alejandrinos con serventesios, sonetillos (de arte menor), la silva (combinación de versos con rimas a gusto del poeta, en pentasílabos y eneasílabos), romances en heptasílabos, eneasílabos y endecasílabos, verso libre e intentos de crear una poesía en pies métricos como la latina.
Géneros románticos
Los preferidos son la lírica y la prosa poética.

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Es el nombre con el que se ha agrupado tradicionalmente a un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron afectados por la crisis moral, política y social acarreada en España por la derrota en la Guerra Hispano-Estadounidense y la pérdida de Puerto Rico, Cuba y Filipinas en 1898. Entonces, España, aunque reacciona ante las revueltas, sufre una derrota total y en 1898 se ve obligada a firmar el Tratado de París por el que Cuba consigue la independencia, mientras que Filipinas y Puerto Rico quedan bajo el control de Estados Unidos.
Este acontecimiento provocó en España una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98.
Todos los autores y grandes poetas englobados en esta generación nacen entre 1864 y 1876 y y se enfrentan a unos mismos problemas (la imagen lamentable que presenta España, que ha caído en la apatía y el desinterés), entonces, también todos tienen una reacción, analizar los males de España y proponer soluciones.
Se inspiraron en la corriente de crítica del canovismo, llamado así por Cánovas del Castillo (político del siglo XIX) denominada regeneracionismo, y ofrecieron una visión artística en conjunto en la generación del 98.
Estos autores comenzaron a escribir de una manera muy juvenil y sobretodo muy crítica e de izquierdas que más tarde se orientará a una concepción tradicional de lo viejo y lo nuevo.

En España, ante el estado de apatía e indiferencia en el que había caído el país, se preocupan por encontrar la verdadera esencia o alma de España y el sentido de la vida. Para esto utilizan tres vías:
-La literatura. Cada época literaria ha tenido sus modelos y los autores de la Generación del 98 sienten especial debilidad por Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique, Cervantes y Quevedo. Admiran a Larra y a los ilustrados porque ya habían sufrido y analizado estos problemas.
-La historia. Es donde buscan estos escritores la esencia de España, los valores de la patria y la raíz de los problemas presentes.
-El paisaje. Ven en el austero paisaje castellano el reflejo del alma y la esencia que buscan. Recorren la meseta de Castilla describiendo minuciosamente la pobreza de sus pueblos, la sencillez de sus gentes y lo extremado de su clima. Esperan captar, a través de este paisaje, el alma de España.
Las características literarias de la Generación del 98 son las siguientes:
Tras la pérdida de las colonias de América en 1898, año del que recibe el nombre esta Generación, sus miembros reaccionan de manera similar:
 -Se rebelan y protestan ante el atraso de nuestro país. Esto hace que propongan soluciones para la reconstrucción de la agricultura, la educación, la cultura y la economía del país. También proponen la integración de España en Europa.
  -Exaltan nuestros valores nacionales y patrióticos, a medida que adquieren un mayor conocimiento y aprecio de España. 
 -Rompen y renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos.
 -Intentaron aclimatar en España las corrientes filosóficas del Irracionalismo europeo, en particular de Friedrich Nietzsche (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno), Arthur Schopenhauer (especialmente en Baroja), Sören Kierkegaard (en Unamuno) y Henri Bergson (Antonio Machado).
 -Ofrecen un caracter subjetivo en sus obras. La subjetividad toma mucha importancia en la Generación del 98 y en el modernismo.
 -Su afán reformador hace que adopten un determinado estilo literario para exponer sus ideas:
 -Lenguaje sencillo y expresivo que rompe con la retórica recargada de la época.
 -Vocabulario apropiado, con el fin de reflejar de la forma más justa posible lo que se quiere expresar.
  -Por esta razón, abundan palabras cultas, extranjeras y populares.
  -Predominio de la oración simple, concisa y breve, evitando los párrafos largos y la subordinación.
 
La lírica
La lírica es un género literario en el que el autor quiere transmitir sentimientos, emociones o sensaciones respecto a una persona u objeto de inspiración. La expresión habitual de este género es el poema aunque también hay textos líricos en prosa.
·         La lírica alcanzó uno de sus momentos culminantes con el modernismo de Antonio Machado y de Juan Ramón Jiménez, los dos poetas más valorados junto a Rubén Darío.
·         El modernismo significa una profunda renovación estética que influye en el estilo y en los temas de toda la poesía de la época.
·         También crearon una lírica modernista valiosa autores como Salvador   Rueda, Francisco Villaespesa, Eduardo Marquina y Manuel Machado.
·         Unos años despues, a partir de 1915, al agotarse el modernismo la lírica           busca nuevos rumbos que marcaran principalmente Juan Ramón Jiménez y la Generación del 27.
Valle-Inclán y Unamuno, son otros de los poetas importantes de principios del siglo XX y destacan en el teatro y en la novela respectivamente.


El teatro
A principios de siglo XX se distinguían dos formas de hacer teatro:
Por un lado, había una vertiente comercial de poca calidad pero que gustaba al público (de gusto conservador), con temas costumbristas y sin la inquietud de los escritores del 98. Había tres tipos de teatro:
El poético: normalmente amoroso, destaca La Lola se va a los puertos, de los hermanos Machado.
El drama: ambientado en espacios rurales, destaca Jacinto Benavente.
La comedia: se distinguían la comedia de costumbres (realidad cotidiana), los sainetes (con humor), las comedias de tesis (con fondo moral conservador) y las astracán (caricaturas humorísticas).
Por otro lado estaba la vertiente renovadora, de más calidad, pero menos apreciada en la época.
Unamuno utiliza el drama para presentar los problemas humanos que le obsesionan en obras como
Fedra y El otro, sin verosimilitud y con muchas innovaciones técnicas. Es importante el diálogo y el tema.
Las obras de Azorín, como Lo invisible, también se basan en el diálogo y como tema principal tienen el tiempo. Azorín quiso aproximar la técnica del montaje a la cinematográfica.
Pero el maestro teatral de la época fue Valle-Inclán. Su teatro no fue representado en su época debido a su originalidad, sus planteamientos radicales, su riqueza y su expresividad. Fue un personaje polémico y bohemio, con una figura original e inconfundible. Fue más radical que sus contemporáneos del 98 y se inició con el modernismo llegando al extremo. Su primera etapa teatral también fue modernista, luego siguió un ciclo mítico con obras ambientadas en la Galicia rural, con personajes extravagantes y fantásticos. También desarrolló algunas farsas. Pero en 1920, con Luces de bohemia, creó un género literario propio, el esperpento, basada en la deformación sistemática de personajes y valores para denunciar a la sociedad española contemporánea. Es una manera de ver el mundo, la deformación de la realidad ya deformada, que nos revela el verdadero rostro de la realidad española. Los personajes son seres grotescos aunque con toques de ternura. El esperpento tiene varios rasgos formales: el uso de contrastes, la riqueza del lenguaje, muy personal y con registros diferentes, las acotaciones teatrales literarias y con mucho valor por sí mismas, la variedad de personajes, espacios y tiempo y la animalización como procedimiento de formación. Luces de bohemia es su obra maestra.
Hay otros autores que no pertenecen a la Generación del 98 pero que escribieron obras en estos años, como Jacinto Grau y Ramón Gómez de la Serna. 

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Valle-Inclán fue un reconocido dramaturgo, poeta y novelista español, y siempre se mantuvo lejos del realismo.
Evoluciona desde el estilo modernista, embellecedor de la realidad, hacia el esperpento, una estética deformadora y desgarrada que se relaciona con el expresionismo, la vanguardia que presenta la realidad caricaturizada, ya que exagera los aspectos más estridentes y expresivos. El esperpento supuso una renovación dramática excepcional, al incorporar la esencia del teatro moderno antirrealista.

Ramón José Simón Valle Peña, nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) el 28 de Octubre de 1866, procedente de familia de noble abolengo, aunque ya no tenían tan buena situación económica. Uno de sus antepasados fue Francisco de Valle Inclán de quien Tomó su nombre artístico.
Valle-Inclán empezó su educación bajo la tutela de su padre y el catedrático Jesús Muruáis, quien tuvo sobre él una gran influencia en los primeros años. Más tarde se matricula en la facultad de leyes de Santiago de Compostela aunque más que a los estudios, se dedica fundamental a participar en los círculos culturales gallegos. Cuando muere su padre, se traslada a Madrid y allí continúa su labor literaria.
En 1892 fue a Méjico. Más tarde dará como motivo de este viaje en una fingida autobiografía publicada la necesidad de huida ante un desengaño amoroso y justifica la elección del país porque "México se escribe con equis".
En la capital mejicana es donde adopta el nombre de Valle Inclán y entra en contacto con el Modernismo. Tras una temporada en Cuba vuelve a Galicia en 1893. En 1895 publica su primer libro, Femeninas, prologado por Manuel Murguía.
En 1896 se instala en Madrid, son unos malos años pero también un tiempo repleto en talentos literarios en el que se practica e idealiza la vida bohemia marcada por tertulias, dificultades económicas.
En 1902 la publicación de Sonata de Otoño le hace conocer el éxito y en 1907 se casa con la actriz Josefina Blanco a la que acompañará en numerosos viajes por diversos países. En 1912 inicia la publicación de su Opera Omnia.
También trabaja como corresponsal de guerra para distintos periódicos. Los siguientes años están llenos de reconocimientos y cargos públicos con otros de penurias económicas. Se divorcia de su esposa y su candidatura a la Academia de las Bellas Artes es rechazada. Muere el 4 de Enero de 1936 en Santiago de Compostela.



OBRA LITERARIA


La obra literaria de Valle-Inclán empezó con las publicaciones de algunos pequeños textos en Santiago de Compostela, lentamente su obra literaria se iba ha ir haciendo más extensa con el paso de los años. Su obra generalmente se basa en la narrativa, en la poesía y en el teatro. Como durante su vida tuvo diferentes etapas, en su obra literaria se puede apreciar la diferencia de estilos y la manera de escribir de una etapa a otra.
Toda su obra será de dominio público a partir del 1 de enero de 2017, hasta esa fecha los herederos de Valle-Inclán son quienes tienen los derechos de explotación y publicación de sus obras.
La narrativa
La novela de Valle-Inclán parte de la estética modernista con las Sonatas (Sonata de Invierno, Sonata de Primavera, Sonata de Estío y Sonata de Otoño), que era un modelo para la prosa modernista española. Narran las aventuras amorosas del Marqués de Bradomín.
La etapa intermedia de su vida está representada por la trilogía La guerra carlista, una novela histórica.
Y la última etapa, el esperpento, tiene El ruedo ibérico, que por su contenido es una novela histórica, pero por su estética un esperpento, una critica a la corte isabelina.

La poesía
Toda su poesía se reúne en Claves líricas, una trilogía compuesta por Aromas de Leyenda, El pasajero y La pipa de kif. Los dos primeros son libros modernista, mientras que el último tiene una estética esperpéntica.

El teatro
Su primera obra fue El marqués de Bradomín, una obra modernista.
En el periodo intermedio escribió sobretodo un teatro mítico, en el que aparece una Galicia rural y unos personajes arrastrados por grandes pasiones, y también escribió farsas, recogidas en el Tablado de marionetas para educación de príncipes.
En la última etapa de su vida, dentro de la estética del esperpento, escribió las mejores obras: Luces de bohemia, la trilogía Martes de Carnaval (Los cuernos de don Friolera, La galas del difunto y  La hija del capitán) y el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte. Esta época supone una nueva estética basada en la distorsión, en la que se mezclan rasgos trágicos y grotescos. Valle-Inclán que usaba el esperpento decía que este estilo ya lo habían inventado Goya y Quevedo; es la imagen deformada que nos devuelven los espejos cóncavos. De esta manera busca una perspectiva distante a la risa y al dolor, que no permita que el público se identifique sentimentalmente con la obra.